Creemos que la
participación de los padres es una parte integral del trabajo, cuyo alcance se decide caso por caso. Tendríamos en cuenta la edad y
el desarrollo emocional del niño/adolescente.
Por lo general, ofreceríamos sesiones de apoyo a los padres junto con la terapia del joven hasta la edad de 18 años. Estas sesiones pueden ser quincenales o mensuales. Proporcionan a los padres su propio espacio de apoyo para compartir sus pensamientos y preocupaciones, y pueden aportar una visión útil del trabajo terapéutico para el niño/adolescente. Estas sesiones pueden ofrecerse en persona o a distancia.
En el caso de niños menores de 5 años, nos plantearíamos trabajar con los padres y el niño juntos.